sábado 23 de enero de 2010

Cada uno lleva a su espalda... cosas.

Cada uno lleva a su espalda... cosas.

E instintivamente gire sobre mi mismo para poder verme la espalda y un par de oscuras alas membranosas de demonio, mas no las hallé. Tampoco había inmaculadas alas de ángel, no había nada, salvo mi espalda. Menos mal, no lo había dicho en sentido literal. Medité por la noche su metafórico sentido, pero tampoco hallé nada ahí, ni siquiera una espalda metafórica.

Cada uno lleva a su espalda cosas, si, pero cada uno lleva lo que quiere y como quiere. Hay quien carga con un atroz y pesado pasado, encadenado muy arriba, más al cuello que a la espalda. Con cadenas con espinas marchan algunos, con rostro lacrimoso y culpando de todo al mundo todo, excepto a ellos mismos, perpetuas víctimas. Hace tiempo que aprendí a no mezclar mis pasos con esos eternos culpables de su propia desgracia. Hay también quien no lleva nada, quien temerariamente avanza, raudo, ignorando las lecciones de ayer, despreciando el humilde hominem memento te que tratan de recordarle en vano. Para ellos vendrá una curva, un brusco frenazo y un final de trayecto, o tal vez la desdicha de unirse a los de la cadena espinada al cuello.

Hay otras cargas, menos mal, como el que lleva un cesto de pan al hambriento o risas de hijos y nietos. Desde estas líneas mis saludos y respetos a quien carga con un trabajo bien hecho y mal recompensado. Resiste, no cedas a la tentación de unirte a los del párrafo anterior. Las cosas buenas les suceden a quienes saben esperar.

Por mi parte llevo la carga que he elegido, una mochilita, roja y práctica, con cuatro cuadernos. Uno con poemas, propios y ajenos. Otro con todas las lecciones que me ha ido oportunamente enseñando la vida. El tercero es voluminoso, llevo en él todos los gratos recuerdos. Y el cuarto... en blanco, para el amor hacia el que voy dando pasitos hacia adelante.

lunes 18 de enero de 2010

Cuando P conoció a Beriadadan

De reojo
Os veo. Sé que estais ahí, compañeros de trabajo, atentos a las paridas que suelto por aquí de tanto en tanto. ¿Qué, os divierte? Ya sé que os lo pasásteis muy bien con la historieta de los macarrones a final de año, pero debo advertiros un pequeño detalle. ¡Siempre sereis unos segundones! El primero, siempre y sin excepción, en reirse de todas las situaciones (ir)reales y/o imaginadas que relato, seré yo. Esta página siempre recibe al menos una visita y toda entrada tiene su autocrítica.

Es este uno de los privilegios de autor del que nunca se habla, tener la única entrada para el preestreno de cada uno de mis actos con asiento de primera fila.

Voy a por el café y las palomitas con mantequilla. El telón volverá a alzarse en breve...

domingo 3 de enero de 2010

Un símbolo.

Atanvarno
Aunque ya lleva un tiempo en ambos blogs, en ms perfiles de twitter, facebook y algunos sitios más, aún no he dado ninguna explicación acerca de este símbolo, ni origen, ni su significado.

Para no aburrir al personal como lo habrá hecho Atanvarno, seré tan lacónico como la letra lambda mayúscula del interior de mi símbolo y resumiré bastante. Siempre he querido tener un símbolo propio y en una de estas noches que me pilló dibujando (algo bastante raro), se me ocurrió usar uno de los pocos símbolos que he dibujado para mi y me ha gustado (la letra lambda del centro) junto con otro elemento también antiguo pero que diese alguna idea de tecnología. La rueda dentada sirvió como doble metáfora, la de tecnología y la de almenas de un castillo. Me encanta la épica y no podía pasarla por alto, aunque haya sido de manera fortuita. Aunque de manera fortuita también ha sido lo de la λ, dado que acabo de descubrir que la OTAN también la usa para sus operaciones militares. Podría haber usado algo más actual para la idea de tecnología, pero tampoco quería usar tecnología actual que cambia de forma y tamaño cada año. Los colores rojo y negro son fáciles de deducir, son mis colores favoritos y, además, el rojo simboliza el fuego.

Este símbolo lo usaré bastante a menudo, no solo para ambos blogs y demás redes sociales, sino también como marca de agua para mis fotos. Es una mezcla de significados que siempre me han distinguido y dos símbolos antiguos (la rueda dentada y la lambda) que me garantizan no estar cambiando de símbolo cada dos por tres. Ahora estoy pensando en la posibilidad de integrarlo en tarjetas de visita. Para temas profesionales tengo las de uno de los comerciales de la empresa, pero quizás debería tener una para fines personales. Ya tengo unas cuantas de varios artistas (en el buen sentido de la palabra, que no siempre escribo con dobles sentidos) y quizás yo debiera también tener la mía, aunque se me plantean dudas... ¿pongo todo, twitter, facebook, wave, blogs, teléfono...? Como se me ocurra poner todas las maneras de contactarme voy a necesitar una carpeta A3 para transportarlas...

miércoles 30 de diciembre de 2009

Abrir el 22-12-2012


Son las 00:00:01 del 22 de diciembre del 2012. Si estás leyendo esto es porque ha pasado lo contrario que llevan meses diciendo. El mundo no se ha acabado. Mañana estarán las marujas de siempre discutiendo sobre el tema, riéndose del bombo y platillo desmedido que se le ha dado el tema... las mismas marujas que aún deben estar temblando debajo de sus respectivas mesas de cocina, temerosas de que el mundo se acabe y se queden sin ver el final de sus culebrones (¿sigue aún Arrayán?).

No sé si es una buena o mala noticia que este mundo siga rotando sobre su eje. Aunque este mundo no se merecía desaparecer, lo digo por el resto de especies. Si acaso podría haberle sentado bien a este mundo que hubiésemos desaparecido, dada la increible falta de juicio y sensibilidad que hemos ido demostrando a lo largo de estos milenios. Es una pena que no se haya cumplido tampoco otra de las posibles profecías, la conexión psíquica, la creación de una noosfera, una conciencia universal. Se dicen que dos cabezas piensan mejor que una. Tal vez si se hubiesen unido varios miles de millones de mentes podríamos haber sacado algún pensamiento coherente en claro... eso, o habríamos acabado todos totalmente locos al mezclarse nuestros pensamientos y sentimientos tan radicalmente distintos después de tanta innecesaria discusión y tanto injustificado derramiento de sangre.

Pero no ha podido ser, ni destrucción del planeta, ni de la raza humana ni noosfera ni pollas en vinagre. Dentro de unas horas, en cuanto que hayan abierto sus puertas, los centros comerciales estarán abarrotados con gente comprando apresuradamente los últimos regalos de Navidad o tranquilamente comprando los de Reyes. Dentro de unos meses tanta palabrería será un mero recuerdo, como lo acabó siendo el efecto 2000 entonces. ¿Cual será la siguiente estúpidez, la siguiente fecha para el fin del mundo? Me da igual si a este mundo, si a la humanidad o si a mi propia existencia le quedan mil años o solo un segundo. Lo único que realmente importa es lo que hacemos con el eterno presente que tenemos en nuestras manos.

jueves 24 de diciembre de 2009

¡Feliz Navidad 2009!

Santa Claus ardiendo
Pues eso, que os harteis de langostinos, jamón y turroncito aunque sea de marca Hacendado y que no os olvideis de dejar encendida la chimenea (los que tengais) para que se achicharre el gordo con uniforme de Coca Cola cuando intente su allanamiento de morada anual.

¡Feliz Navidad (y feliz resaca)!

martes 22 de diciembre de 2009

Tres por dos deliciosamente contradictorio

Si el chocolate es sustitutivo del sexo y hay tres por dos en Carrefour...



Vaaaaaaaaaale, lo reconozco, la vida sexual de las estrellas de mar es más interesante que la mía (lo cual teniendo en cuenta que son asexuales dice aún menos en mi favor). Pero chistes a mi costa aparte también es cierto que he perdido mucho peso, tengo que recuperar algo y tenía ganas de darme una banquetazo de chocolate, así que al lío (ñam, ñam).

Tres tabletas XL de chocolate (900 gramos) más tarde...

Bien, mi peso ha aumentado en... ¡-500 gramos! o.O Algo falla en esta ecuación. Seguro que si hago la dieta del cucurucho engordo... ¡buscando voluntaria! XD

lunes 21 de diciembre de 2009

Carta a los NO queridos, NO reyes, NO magos.



Queridos Reyes Magos:

Este año la carta no la va a escribir Atanvarno, que el año pasado os escribió una carta con todo el cariño e ilusión (menudo iluso el tío) del mundo y crió telarañas esperando lo que había pedido. En esta ocasión os la voy a escribir yo, Beriadadan, que tengo bastantes menos pelos en la lengua (y no es por falta de ganas) y digo hijodeputa bastante más veces al día.

Las cosas claras, lo de reyes y magos sigue tachado porque nunca fuísteis ninguna de las dos cosas, y lo de queridos este año no, al menos no por mi. Yo pensé que os había pedido mucho el año pasado nuevos tiempos de confianza, ternura y pasión [...] el inabarcable peso de un amor infinito, pero analizando las cosas en frío (y con un toque de malicia) como soy capaz de hacer ahora veo que en realidad no os habeis pedido gran cosa. En aquel momento de debilidad y necedad al principio del camino que he ido recorriendo este año (y buen trecho que me queda) me habría conformado incluso con una reconciliación, un amor de baja calidad, pero amor al fin y al cabo. En cierta manera debería agradeceros no haberme traído ese parche, ¡pero me esperaba ese regalo, aunque fuera con meses de retraso, joder! ¬¬

Y estareis pensando dijiste Amor o nada, pues ha sido nada, hemos cumplido. ¡Y una polla! Encima de quedarme solito y esperando ese Amor que nunca llegaba me tuve que tragar otro Best-seller de mierda y otro otoshidama sin nombre ni decoración. De los regalos de los amigos no me quejo, que además de prácticos estaban cargados de cariño, pero de lo otro si y con razón (y me estoy oliendo otro cutre-libro en camino, del otoshidama creo que me libraré que no está la situación económica para esos trotes).

Voy a ser claro, me pido lo mismo que el año pasado, pero con intereses. Ahora no me basta solo con Amor, cualquier amor que era con lo que me hubiera conformado hace un año. No, ahora me pido estar con alguien que me merezca. Hace un año lo habríais tenido más fácil dado que no era ni la mitad de lo que soy ahora (era un mierda, lo reconozco), pero ahora lo teneis más jodido. Ahora tiene que ser alguien simpática, inteligente y decidida, con los pies en la tierra y el corazón alado (y si está de buen ver mejor aún). Si no, pues nada, pero nada de nada, nada de ilusiones y falsas expectativas que una cosa es sentirme lo suficientemente resiliente como para aguantar todo lo que me echen y otra cosa es cañonear mis defensas y comprobar lo vulnerable que realmente soy (tacitum vivit sub pectore vulnus - se es vulnerable cuando se vive incompleto).


Pues lo dicho, dejaos de pamplinas, de otoshidamas, de cutre-libros best-sellers de papel reciclado y curraos un Amor en condiciones en una cajita de cariño y con lazos de pasión, que yo voy a seguir currándomelo por mi lado. A ver si lo consigo por mi propia cuenta y así os lo restriego en la próxima carta. ¡Hasta el año que viene, NO queridos, NO reyes, NO magos!

jueves 17 de diciembre de 2009

Love Was The Answer


Dice la letra de una canción de mi grupo favorito, Charon, Love was the answer and I seek no more...

Había una pregunta cuya ausencia de respuesta me mataba en vida. ¿Qué era necesario para ser feliz? O dicho de otra manera, ¿qué me faltaba en la vida para ser feliz? La respuesta llegó una fría noche de agosto, en una ciudad que apenas conocía. El amor era la respuesta.

Tengo que reconocerlo. Mal que bien fui feliz durante esa época que tuve amor todos y cada uno de los días que duró aquella dulce agonía. Pero siempre es sólo un momento y aquello se acabó con la misma rápidez con que empezó. Se dice que nunca golpea dos veces un rayo en el mismo sitio, pero a mi me han golpeado dos veces el corazón, una para darme la vida y otra para darme la muerte. Mientras espero un tercer rayo que me devuelva al estado en el que debo estar me dedico a ser lo más feliz que puedo en este estado de individualidad e insoportable soltería, aunque no completamente feliz. Tengo un corazón hambriento de cariño y ternura.

Hay días en que este corazón mío tiene tanta hambre que se acaba consumiendo a si mismo, devorándose a sí mismo con nuevas dudas como si ya he recibido todo el amor que debía recibir en esta vida, sí volverá el amor o si lo mejor aún está por empezar. No sé si vivo en un preprólogo o en un postepílogo. El resto de  días estas cuestiones carecen por completo de interés, las desecho de inmediato de mi mente. No me importa no saber si esto es solo el calentamiento o si es el tiempo de descuento, no me importa ahora mismo, y en el hipotético caso que mi corazón no sea capaz de aguantar más y acabe fagocitándose a si mismo llevo uno de repuesto colgado al cuello, blanco y negro como yo, la cara y la cruz de esta puta vida que estoy (no) viviendo.

Lo único importante para mi es que la mayor de las preguntas que puedo hacerme ya la tengo respondida. Ya solo queda esperar...

domingo 8 de noviembre de 2009

De un tiempo a esta parte: del buen tío al tío bueno.


De un tiempo a esta parte he de reconocer que he cambiado bastante, tanto por dentro como por fuera. Mientras continuo con mi metamorfosis 2.0, con mi guerra personal con más aplastantes derrotas que pequeñas victorias, he querido detenerme un segundo en un par de fotos, verme por fuera, que estoy tan volcado en mis internas batallas que no me miro en los espejos, hacer un poco de narcisismo justamente merecido.

La verdad, no hay color. En la primera foto, la de noviembre de 2008 yo ya estaba en el gimnasio. Había perdido ya unos... 8 kilos mínimo, pero aún así se me notaban los años de crianza y engorde ignorando yo que me esperaba el matadero. La segunda me gusta más. He pasado unos días pensando si cortarme el pelo y quitarme los ricitos, pero a mi mejor amiga le encantan, dice que le gustan como me quedan, así que no hay más discusión ni interna ni externa, mi pelo largo y mis rizos se quedan. Cuestiones de peinado aparte, se me nota, me noto mucho más feliz, no es una sonrisa forzada como la de la primera foto, es una sonrisa sincera, de alegría de saberme mucho más vivo que nunca, en proceso de estarlo aún más.

El factor común es que, aunque últimamente voy cada vez desatando poco a poco mi lengua y mis peores intenciones (aunque siempre con mucha sutileza) y parece que he perdido toda mi humildad, sigo siendo un buen tío. Siempre he sido bueno, los Reyes nunca me han traído carbón y eso es algo que nunca cambiará. Me estoy volviendo un poco cruel, pero solo con quien realmente ha hecho deméritos suficientes como para ganarse alguna travesura de mi parte. Mi humildad no la perdido, simplemente he dejado de ser tan excesivamente humilde. Es bueno y saludable que reconozca de una vez todo lo bueno que hay en mi, darle la razón a la gente a mi alrededor, que siempre he estado negando todos los cumplidos que han hecho de mi y dejando como embusteros a todo aquel que ha querido animarme, o presentarme ante alguien haciendo un fiel retrato de lo que soy, un buen tío... y ahora también algo más.

Ahora tambien puedo darle la vuelta a la expresión y decir que soy tanto un buen tío como un tío bueno o un buen tío bueno. El año largo de gimnasio ha dado sus frutos y aunque aún sigo algo verde en los enfrentamientos a corta distancia, me sigue fallando la picaresca (estamos en ello), no se me pasan por alto las miradas que las féminas me dedican y me alegran el día. Uno de estos días pasé por mi universidad y al entrar en mi edificio (el 2) me fijé en una chica sentada en un banco al final del pasillo. Estaba rellenita y su cara y su expresión me recordaban a la que yo solía tener cuando estudiaba allí. No me quitó la vista de encima en ningún momento y supe entonces como se sentían las diosas que en mis años universitarios pasaban por delante de mis narices cuando yo me quedaba observándolas con la misma expresión que esa chica me estaba dedicando, con esa mirada de anhelo y deseo. Se han cambiado las tornas y ahora soy el que está de buen ver. Ahora es cuestión de tenerlo en cuenta, que mi valor tanto externo como interno ha aumentado. No puedo, no debo olvidarme que no soy para nada el mismo de antes, no debo tratarme con el mismo exceso de humildad y la misma escasez de autoconfianza. He de ser, actuar, comportarme en consonancia con lo que soy, un buen tío bueno.



(Des)centrándome - Jugando a ser yo


#yoconfieso que este occidental amante de lo oriental que vive en el sur está tan descentrado que ha perdido totalmente el norte. Pero descentrado del todo, de ir dando tumbos por las calles cual borracho cualquiera, en estos extremos me hallo, sobreviviendo a base de café... subo a por uno y ahora vuelvo.

Mientras me recargo de cafeina voy a dejar claro que no pienso consentir esta situación por más tiempo. No me gusta para el caos en el que me me sumergido, así que para encontrar mi norte saco la brújula y relato el plan de batalla.

Se me ocurre un juego. Últimamente en los actos de Baratillo Joven he ganado más en expresividad y teatralidad, pero aún me queda un largo camino por recorrer. Se me ha ocurrido algo extremo y agobiante, pasarme los días fingiendo que yo no soy yo, es decir, dejar de comportarme como Alejandro y fingir en todos mis actos y palabras ser Álex, que en realidad es comportarme como realmente soy y dejar de fingir ser Alejandro, esa patraña poetástrica que se dedica a matar horas en vez de escribir. Ya os iré como me va yendo, por lo pronto sigo con mi buen café y escribiendo. Hoy quiero pasar todo el día centrado en lo que realmente importa. El resto puede esperar o mejor aún, ahogarse en el olvido.

Salvado por mi color favorito



Ya prometí no volver a mentarla nunca, aunque en alguna vez se me ha escapado alguna mención junto con algún insulto, pero esa promesa la hizo Atanvarno y su centinela, así que me la voy a saltar por primera y única vez porque me ha pasado algo que me ha tocado los cojones sobremanera y tenía ganas de dejar constancia.

Resultaba irónico, me había pasado el día eliminando todo rastro de ella, cortando finalmente todos los hilos, los cabos sueltos, como el hecho de que después de un año largo aún nuestros móviles siguieran duados en una silenciosa relación más duradera aún que la nuestra. A la porra el a2, a la porra también tenerla como amiga en facebook y tuenti. ¿Para qué tanta mentira? En ningún momento se ha comportado como amiga, así que le he hecho un favor a la palabra amistad dejando de usarla como sinónimo de su antónimo. También a tomar por saco sus direcciones de correo en mis listas de contactos, los correos que hace años me envió, la cuenta de correo conjunta que ella nunca llegó a usar (y yo ya ni recordaba) y un maravilloso bloqueo y borrado en el messenger. Y finalmente a tomar por culo todas las fotos en las que ella aparecía, ella, su padre, su madre, su hermano, tíos, primo, amigos, ardilla, abuelo, abuela y demás perras de la familia. Mi tortuga, Caronte, ha sido el único bicho que se ha salvado, y que no me entere que se ha compinchado con ella o también la borraré (en realidad espero que mi tortuga haya muerto, como lo hizo Alfa, antes que seguir un día más al lado de esa bruja). Total: 507 fotos borradas y una carpeta roja en el cubo de la basura, la cual aún tengo que trocear o quemar en algún lado.

Pues bien, después de darme finalmente esta tremenda alegría, me llamaron mis mejores amigos, los que me cuidaron y se pusieron de mi parte cuando ella me apuñaló el corazón, para salir a dar una vuelta. Hacía frío, yo en manga corta, subí a por algo que me abrigue y resulta que lo único que había en mi cuarto es la asquerosa sudadera blanca que ella me regaló, en un intento de que dejara de usar el negro. Asquerosamente blanca era aquella ironía. Todo el día deshaciéndome de recuerdos tangibles y lazos digitales para finalmente encontrarme en esa situación, tener que elegir entre pasar frío o cargar con su recuerdo. Cualquiera de las dos decisiones me sentaba como una patada en los mismísimos cojones, por una parte no soporto el frío y por la otra no soporto su recuerdo. Como a pesar de todo de lo que haga su recuerdo y sus malas artes seguirán marcadas en su mi corazón por siempre, opté por cargar con su recuerdo y con aquella sudadera blanca con capucha que detestaba. Hay una tradición japonesa por la cual los japoneses cuidan muy bien de los regalos que les hacen, pues creen que parte del alma de la persona que lo regala está en el regalo. Pues en este caso aplíquese lo mismo. Pocas veces he tenido tan mal humor que teniendo puesta esa sudadera.

Ya con mis amigos, y una vez explicada la situación de la sudadera, (que si, me queda bien, es muy mona y todo lo que se quiera, ¡pero me la regaló mi asesina personal, hostias!) nos fuimos a ver tiendas del barrio y luego otras tantas en el centro comercial de Alcalá de Guadaira. Estando en el Erosky de allí entramos en la sección de ropa, y entre en la ropa de abrigo me topé con el chaleco negro de la imagen. Pertenecía claramente a esa sección, pero estaba medio apoyado en una percha junto a ropa de otro color y por ninguna parte de aquella sección se podía ver ninguna otra parecida. Además estaba doblemente rebajada, de 20 a 10 y otra pegatina amarilla (odio el amarillo, mismo motivo) indicaba 6. Siguiendo el consejo de mi mejor amiga no la solté hasta que pasamos por caja. De camino comprobé el precio en un escaner pues me parecía raro, no fuera a ser una prenda descatalogada y abandonada allí de mala manera, pero no, marcaba solo 6 euros por un chaleco 100% poliester, con bolsillos con cremallera, que da bastante calorcito, que me queda de puta madre (véase foto al principio de este post) y sobre todo y ante todo... es negro.

Pasé por caja, me quité la sudadera blanca y me puse inmediatamente mi recién adquirida compra. A mi lado había una papelera, pero me resistí a la tentación. Si es verdad que en los regalos hay un trozo de alma de quien hace el regalo tengo ahora un trozo de blanca pura maldad en mi armario (mierda, ahora no voy a poder dormir tranquilo). Me daré tiempo para ver que hago con esa maldad, si tratar de exorcizarla, darme el gustazo de quemarla, hacerla tiritas o incluso ponérmela el día que tenga que tenga ganas de comportarme como un cabrón y necesite sacar fuerzas e inspiración de dicha fuente externa.

Mientras tanto disfrutaré de mi nueva adquisición de la misma manera que disfruté el resto de la noche con el ánimo renovado por estar vistiendo mis colores favoritos en lugar de aquella inmaculada monstruosidad. ¡Que bien me sienta la ropa negra, demonios! No sé ni sabré de donde salió aquel chaleco en el momento más adecuado, pero al que lo dejó al alcance de mi vista y de mi mano... domo arigato gozaimazu ^-^

domingo 1 de noviembre de 2009

Largándome



Al contrario que en mi otro blog, donde me expreso en metáforas, en este no tengo la necesidad de camuflar mis sentimientos, ni tan siquiera tengo por qué ahorrarme los insultos.

En pocas palabras, me voy. Me largo, pero no del blog, sino de mi casa. Me independizo en cuanto pueda. Estoy harto de vivir con un puñado de personas que dicen llamarse "mi familia" pero que en realidad nunca se han comportado como tal. Soy el tercer hijo. Mis padres tenían ya una niña y un niño, la parejita, el plan acordado cumplido. Y entonces llegué yo... curiosamente nueve meses después de la feria de abril de 1981, lo cual me lleva a suponer (no tengo pruebas, no estaba allí entonces) que soy el producto de un calentón de mis progenitores (llamarlos padres es hacerles un cumplido inmerecido) originado por un exceso de rebujito en sangre.

En realidad poco importan mis orígenes, aunque tenía ganas de exponer esa etílico teoría sobre mi concepción. No sé si será cierta, y a los que podrían saberlo jamás se lo preguntaré. Si me equivoco me dirían que no y si he acertado también me dirían que no, así que me ahorraré la pregunta y me ceñiré a las fechas y los hechos. Nací el 27 de enero de 1982 y la feria de abril de 1981 se celebró del 27 de abril al 3 de mayo. La posibilidad está ahí, pero como ya he dicho, poco importa.

Regreso al 27 de enero de 1982. Nací, con un hermano y una hermana mayores. Nací de rebote, de forma inesperada. Eso si lo han reconocido, que solo querían dos y les salió uno de más. Desde el primer día el benjamín, el pequeño, el tonto que nunca entendía nada, que nunca llevaba la razón y al que había que mandarle callar y abroncar por cualquier motivo. Ese es el resumen de mi tiempo en esta casa. No ha importado para nada cuantos años han transcurrido, lo mucho que he madurado (sobre todo recientemente) ni todas las pruebas de que mi inteligencia supera en mucho a la suya. Para ellos siempre seré el niño pequeño, el que no es de fiar, aquel en el que nunca han depositado su confianza. Esa fue la única lección que se empeñaron en enseñarme, en no confiar jamás en nadie. Fallaron, confío en la gente, al contrario que ellos siempre he buscado el trato con personas más interesantes, sabias, listas e inteligentes que yo, para aprender de ellas. He granjeado grandes amistades a lo largo de mi vida, he creado lazos más allá de la tradicional consanguinidad que siempre me ha dado la espalda, que siempre me ha dejado solo en mis horas más oscuras. Por suerte los brazos amigos siempre se han estirado para agarrarme en el borde del abismo, lo mismo que yo haría por ellos aunque mis parientes no lo entiendan. Nunca me han entendido, y no les daré más explicaciones. He aguantado demasiado, y estos últimos veces han sido la gota que colma el vaso. En un caso de grave problema familiar, en el que tanto me necesitan, en el que he puesto todo de mi para ayudar, me siguien haciendo lo mismo, despreciarme, mandarme callar y darme ordenes sin poder rechistar. Pues de eso nada, empiezo a recoger mis bártulos y me largo, que no pienso tolerar por más tiempo esta tiranía.



¡Me largo! Con viento fresco y nunca mejor dicho me largo, pues será en estos próximos meses en los que me mude. Este mes que ahora comienza o el siguiente habrá sorteo de Emvisesa y a lo mejor tengo suerte. Si es así y me toca un pisito de Emvisesa a buen precio me tendré que esperar a que me lo construyan y mientras tanto me iré de alquiler a algún sitio. Si no hay suerte pasaré a la segunda parte del plan. En la primera parte del plan estoy ocupado viendo pisos de pequeño tamaño y baratitos en mi barrio. No es por tenerlos cerca, si pudiera hasta me cambiaría de ciudad, pero tengo un trabajo que cumplir y mi barrio está muy bien comunicado, puedo estar en el trabajo en apenas un cuarto de hora. Además mis mejores amigos están aquí y me gustaría seguir teniéndolos cerca. Lo de viendo es un decir, me estoy fijando en los carteles de "Se vende" que inundan las calles de mi barrio, apuntando teléfonos y direcciones, viéndolos por fuera, apuntando también los teléfonos que me dan los amigos. Si no toca lo de Emvisesa empezaré a tirar de teléfono y a preguntar precios, ver los que me interesan y mover papeles. Me largaré con viento fresco, antes de que regrese la primavera estaré independizado y fuera de este nido de víboras. La oveja negra se larga, que se queden aquí los homini lupus devorándose los unos a los otros mientras yo me hago mi propio redil, y de paso ver si encuentro a mi media ovejita, que ya va tocando.

Estoy tentado incluso de no darles mi futura dirección, aunque lo averiguarán si me quedo en este barrio. Poco me importa en realidad, mi puerta estará cerrada. Una copia la tendré yo y la otra no la tendrán ellos, estará en las manos de quien tiene mi eterna gratitud. Sin embargo, algo si les agradeceré algún día, el día que vengan a pedirme cuentas por largarme de esta manera... les agradeceré el haberme enseñado lo que NO es una familia y como NO tratar JAMÁS a mis futuros posibles hijos.

miércoles 28 de octubre de 2009

Clase política

Se dice mucho que no deberíamos quejarnos de los políticos que tenemos y sus decisiones, que tenemos los políticos que nos merecemos. ¿Pero realmente nos merecemos estos personajes? Cierto que desde hace años estamos cada vez menos interesados en la política, nos estamos desentendiendo de temas que nos competen a todos y dejando que se ocupen los menos capacitados para ello. Nuestros "representantes" están claramente más empeñados en pelearse entre ellos que en gobernar, en mantenerse en el poder y seguir viviendo del cuento que usar todo el poder que tienen y gobernar en pro de las personas que les han llevado a esos puestos, a un status que nunca debe entenderse como una posición de privilegio, sino como una responsabilidad, un deber hacia todas y cada una de las personas de este país. Si acaso gobiernan a favor de alguien es para algún familiar, para algún socio económico o para los futuros votantes, para proseguir ostentando un poder que no utilizan en su debida manera.A mi me gustaría que algún político gobernase en condiciones, que le echase un par de huevos u de ovarios dependiendo del caso y dijera cosas como (relacionado con la absurda gripe A):
"No voy a aumentar los controles ni gastarme el dinero de los ciudadanos en publicidad y vacunas para un tipo de gripe cuya virulencia es absurda incluso comparada con la gripe común y no es ni de lejos tan peligrosa como el resto de países están tratándonos de hacernos creer, simplemente para que les compremos a sus empresas farmaceúticas una vacuna que ojala fuera inocua, pero no, seguramente hará incluso enfermar a nuestros médicos, enfermeras, mayores y todos aquellas personas que han clasificado como grupos de riesgo. Haya ellos con el problema que se han inventado. Nosotros no vamos a picar el anzuelo." O algo así, con más o menos chulería, pero dando respuestas sensatas a situciones insensatas, y dando soluciones a los auténticos problemas que nos atormentan... pero entonces despierto y me topo con la dura realidad, que sigo en las dos españas de hojas afiladas que se matan la una a la otra.

Dicen los analistas que estamos en una etapa prefascista, que vamos de camino a que otro dictador venga a salvarnos de nosotros mismos. Es posible, ¿pero no podría ser un dictador a la antigua usanza antes de que la palabra adquiriera un sentido negativo, alguien que viniese, pusiese orden y se largase? Ojala viniera alguien así, alguien con las ideas bien puestas y el coco bien amueblado, que deje las cosas como debieran estar, antes de que estos homini lupus en los que nos estamos convirtiendo nos acabemos devorando los unos a los otros.

Y quien habla de España habla también de la Humanidad entera...

Alborada

Hace un par de semanas conocí a un chica de nombre Alborada. Me extrañó su nombre y me dijo que ella tampoco conocía su origen. Le habían dicho que era la versión gallega de Aurora, y que ella celebraba su santo el día de Aurora. He investigado un poco y no he podido descubrir si realmente Alborada como nombre de mujer tiene origen gallego, ni siquiera cuando es su onomástica (si es que tiene), pero me gustan las definiciones que da la RAE para este nombre:



alborada.
(De albor, luz del alba).
1. f. Tiempo de amanecer o rayar el día.
2. f. Música al amanecer y al aire libre para festejar a alguien.
3. f. Composición poética o musical destinada a cantar la mañana.
4. f. Acción de guerra al amanecer.
5. f. Toque o música militar al romper el alba, para avisar la venida del día.

Música, poesía y guerra....  la añado a mis palabras favoritas.

lunes 12 de octubre de 2009

Panda drogaisto



...
 Vamos a ver, ¿qué es esto? Voy andando por la calle y me encuentro este cartelito. Menos mal que pone parque infantil porque cuando he visto ese cartelito con ese panda he pensado La casa del panda = fumadero de opio. Miradlo bien, ese pandita rechoncho, sentadito porque no se tiene en pie, con los ojitos verdes, las pupilas dilatadas y rodeado de bolitas de colores no inspira confianza. Más bien da la impresión de que se ha fumado medio Marruecos él solito.

Por favor, señores diseñadores, tengan en cuenta ciertas cuestiones a la hora de planear sus creaciones. Si a primera vista un tipo tan mal pensado como yo ve una apología de la drogadicción, está claro que ese personaje no vale como mascota de un parque infantil. El hipopotamo pirata de Puerto Périco tuvo un pase, era curioso por no decir surrealista. Este panda se pasa de la raya (y no voy a decir de que tipo de raya estoy hablando), casi tanto como el autor de este blog.

domingo 27 de septiembre de 2009

Desde que tengo uso de razón...


Desde que tengo uso de razón... es una frase hecha que siempre he odiado, sobre todo porque casi siempre que la he oído ha sido de labios de personas que nunca realmente han usado la razón. ¿Pero quién usa realmente la razón? Cito a Michael Chricton hablando con la voz de Ian Malcolm:

«¿Qué le lleva a pensar que los seres humanos son sensibles y conscientes? No existe prueba alguna de ello. Los seres humanos nunca piensan por su cuenta, les resulta incómodo. En su mayor parte, los miembros de nuestra especie se limitan a repetir lo que oyen y se desconciertan ante cualquier punto de vista distinto. El rasgo humano caracterísitico no es la conciencia sino el conformismo, y el resultado característico es la guerra religiosa. Otros animales luchan por el territorio o el alimento; los seres humanos, en cambio, son los únicos que luchan por sus "creencias". Ello se debe a que las creencias rigen el comportamiento, el cual tiene importancia evolutiva entre los seres humanos. Pero en una época en la que nuestro comportamiento puede conducirnos a la extinción no veo razón algua para suponer que poseemos consciencia. Somos unos conformistas obcecados y autodestructivos. Cualquier otra opinión acerca de nuestra especie es una simple ilusión fruto de la suficiencia. Siguiente pregunta.»

Es un parrafo desalentador y demoledor, pero yo no lo soy tanto. No me gustan los textos en los que se generaliza. Al principio los usaba. Sospecho que aún sigo generalizando de tanto en tanto de manera inconsciente, tendría que revisar lo que escribo, pero nunca es acertado generalizar. Cada regla se confirma a partir de su excepción, y aunque haya millones de obcecados babeando ante pantallas de televisión y defendiendo creencias ajenas como si fueran verdades absolutas que ellos solitos han descubierto, también están los otros, los que piensan por su cuenta, los que ante una opinión ajena la contrastan con la suya y reconocen haberse equivocado si ven que se han equivocado en lugar de discutir en vano. Son ese tipo de gente que luego intenta hacer algo para cambiar el mundo y se topan de frente con los millones de descerebrados antes mencionados o peor aún, con los listillos, con la burrocracia que tiene todo bien atado para sus intereses e impide que haya auténticos cambios.

Pero dejando de lado los ladridos, lo que me realmente me cabrea es la frase en cuestión "desde que tengo uso de razón". Independientemente de si la gente usa la cabeza, si tienen capacidad de racicionio, si tienen uso de razón o no,  la frase en si formula un matiz que no tolero. Es ese "desde que" el que no admito, pues implica que a partir de un (in)determinado momento de la vida, uno alcanza la capacidad de racicionio, de pensar por su propia cuenta. Traza una línea a mi parecer inexistente. Vale que al principio dependemos única y exclusivamente de las opiniones de padres y profesores, pero uno no se despierta de la noche a la mañana con consciencia de su propia existencia y capacidad para sacar conclusiones propias. La capacidad para razonar por uno mismo se adquiere con el tiempo, es una línea de progresión, una evolución del propio pensamiento que alcanza su mayor bombardeo intelecutal y sentimental durante la dura fase de la pubertad. Por eso me molesta inmensamente ese "desde que". Hay un antes y un después, cierto, pero no un cambio tan brusco como esa expresión sugiere. Yo por lo pronto paso de usarlo para nada. Tal vez en algún escrito lo ponga en boca de algún personaje que me caiga mal, pero no la usaré yo personalmente. Me parece en cierto modo incluso insultante sugerir tal funcionamiento de la mente humana. Será que, tal y como pienso, habría que incluir algo de psicología y sociología en los estudios básicos, un poco de humanismo, saber qué somos y cómo funcionamos para evitar pensar en terminos semejantes.

martes 22 de septiembre de 2009

Camisa caca, lunes caca y macarrones al sol


Camisa caca, lunes caca y macarrones al sol

Nunca he sido supersticioso, nunca me ha dado por pensar que tal o cual cosa o hecho aislado pudiera darme buena o mala suerte, así que en cuanto el domingo por la tarde abrí el armario y vi esa camisa azul pensé "está chula, me gusta, me la llevo puesta". Yo en ese momento estaba pletórico. Había pasado por un sábado de camisa negra, dando espectáculo en el Bar Eureka, en la presentación de nuestro libro, haciendo el payaso, cierto, pero pasándomelo realmente bien, conociendo gente buena y nueva, abriendo puertas. El día siguiente, ese en cuestión, lo había pasado arreglando mis papeleos y preparándome un poema de Benedetti para recitarlo con las Personas Libro. Lo había ensayado hasta la saciedad, me lo sabía perfectamente y sabía que tono debía darle. Me iba a salir perfecto... hasta que me puse la camisa caca.

La primera en la frente, subí al coche y  al llegar a donde había aparcado con tanta facilidad el día anterior me encontré un ejército de coches en doble fila y tuve que irme bastante lejos. No me importó mucho porque ya había aparcado antes en aquella zona, pero me sorprendió aquel tropel en pleno domingo. Raro, raro de cojones. Llegué a la Alameda, al Corral del Esquivel y empezó el pandemonium. Me puse nervioso a la hora de recitar y me salió fatal, teniendo que consultar el papel cada dos por tres. El ritmo y el tono del poema, a la porra por completo, y de ahí para abajo sin cesar. El resto de la tarde regular (la compañía por supuesto que no, la compañía exquisita y preciosa, regular yo) y ya por la noche, sin pizca de hambre me salté la cena, me fui a la cama a ver si era capaz de instalar un juego de hace... ocho años (2001) en el portátil. Fail, portatil bloqueado a los cinco minutos de juego. Así que a dormir auqnue el día siguiente era...

Lunes caca. En Facebook estoy apuntado al grupo "odio los lunes" (uno de ellos, el que más miembros tiene) y en Twitter mi etiqueta favorita es #odioloslunes. Me puse la camisa caca, aunque en ese momento aún era la camisa azul. No sabía lo que me esperaba. No iba al trabajo directamente, tenía que ir al almacén de P en Mairena del Aljarafe a recoger los materiales, ya que se me había olvidado mandar a mi compañero el viernes por la tarde a recogerlos. Me dieron algunos materiales, pero no para todos los partes que tenía abiertos, y menos mal que revisé bien los albaranes, pues se les había pasado darme un disco duro ide de 80 gigas, el único material que usé en toda la mañana. Mi compañero estaba allí, le di dos partes y yo me quedé con siete. No tenía ganas de tener tiempo libre para comerme el coco. Prefería estar muy atareado con mi trabajo. Bien, cinco partes en un colegio cercano, llegué a las 9:40 y salí de allí a las 14:00. Por si no quería pensar, pues toma cuatro tazas. En cuatro de ellos se indicaba que la incidencia provenía de una anterior, un cambio de placa que habíamos hecho y por eso no se podía instalar Guadalinex EDU... ¡falso! Revisando los ordenadores uno por uno descubro que solo en uno de ellos hemos cambiado la placa. Los otros tres tenían la suya original y el problema de la distribución de Linux, no un fallo técnico. Sin embargo al cuarto si le habíamos cambiado la placa y debería instalarse perfectamente... pero no lo hacía. Tras pedir instrucciones me puse con él. Primer intento de instalación... 45 minutos y fallo al 85%... cambio de placa por una del mismo modelo y segundo intento... 45 minutos y fallo al 85%... cambio de disco duro, preinstalación de windows xp, hacer particiones a mano y tercer intento... 45 minutos... no falla... 30 minutos más tarde termina la instalación de Guadalinex... vale... y aún me queda terminar la instalación de Windows, cargar drivers y partes en Sanlucar la Mayor y Pilas...

Entre averiguaciones, llamadas y demás, salí de allí a las dos, con cuatro partes cerrados y uno pendiente (el que me llevó tanto tiempo que habrá que volver por un pequeño asunto). Imposible ir a Pilas pues también era un colegio y ya estaría cerrado. Me voy a Sanlucar, que es una oficina de empleo. Al llegar a las tres menos cuarto me doy cuenta de que me puedo ir olvidando de poder echar un rato en el gimnasio antes de entrar de nuevo en el trabajo por la tarde. Hace calor y yo tengo una idea tan tonta que solo se le puede ocurrir a uno en lunes. 37º + 10º del interior del coche = 47º... abro el tupper con mis macarrones con atún y los pongo en la parte de atrás del coche, bajo el cristal trasero, que se vayan calentando mientras hago la intervención. Los camuflé un poco con mi peluche de "Ceda el vaso", pero aún así se veía muy claramente. Hice la intervención, un cambio de carcasa, con la mala suerte de clavarme el cutter en el índice derecho. Ea, otra pequeña marca blanca, otra cicatriz para la colección. En verdad estoy practicando el seppuku o, por llamarlo de otra manera, me estoy haciendo el hara-kiri. Pero eso de clavarme de golpe medio metro de metal no termina de convencerme, así que lo estoy haciendo poco a poco. Ese lunes tocaba otros cinco milimetros, ya solo me quedan unas noventa veces más y misión cumplida. El resto de la intervención (unos minutos escasos) tuve que hacerla con solo la mano izquierda (menos mal que soy zurdo), para que no cayera sangre sobre la placa base y liarla aún más. Terminé, me sellaron el parte y mientras me lamía la herida como buen gato, cogí mis macarrones al sol y me puse a zampármelos allí mismo. Los macarrones al sol no están como para ponerlos en el menú del restaurante de Ferrán Adría, pero al menos comí caliente por muy mal que suene. Mientras degustaba los macarrones empezó a surgir en mi cabezota el título de esta entrada, camisa caca, lunes caca y macarrones al sol. Miré mi camisa con profundo asco (y para ver si me había manchado) y juré que:
a) me la iba a quitar en cuanto llegara a casa
b) no me la pondría en una buena temporada

Lunes tarde caca. Llegué a las cuatro al trabajo, cuando yo entro a las cinco. Mi jefe se quedó sorprendido al abrirme la puerta, normal, seguramente no traía cara de felicidad precisamente. Le conté como había ido la historia y me relajé unos minutos antes de liarme con el papeleo de partes y llamadas. Pero la tarde no había hecho más que empezar. Al parecer la habíamos líado en un parte del viernes en un museo y había que dar explicaciones. Esa intervención la había hecho mi compañero y no podía contactar con él directamente por estar en clase, así que la tarde fue un intercambio de sms y llamadas sin saber aún muy bien en qué ha quedado la cosa. Mientras mandé a mi otro compañero a entregar materiales y a recoger los que allí hubiera preparados. Fail de nuevo, más de veinte partes en la aplicación y ningún material asignado para que podamos hacerlo. Para ponerse de los putos nervios, vamos, y para colmo esta misteriosa bolsa por ahí rulando...


Tenían pinta de calamares disecados, me comí uno, me comí otro... pues sabían a calamares disecados. ¡Que ascazo! Me comí otro, y luego otro, hasta que le di la vuelta a la bolsa. Ingredientes: careta de cerdo, manteca y sal. O.o ¡Puaj! No sé como no vomité allí mismo. Dieron las ocho y me fui a casa con el estómago revuelto y con solo ganas de irme a dormir. Al llegar a casa mi hermana y mis sobrinitos estaban allí. Querían que cogiera al pequeño en brazos.... "primero me cambio de ropa y ahora vengo". Me encerré en mi cuarto y me quité aquella asquerosa camisa caca. Luego salí a ver a mis sobrinitos y a entretenerme con mis tonterías hasta que me entro sueño. Hoy tocan los efectos secundarios y daños colaterales del lunes (como esos partes de placas que habíamos cambiado pero no que no sé porqué siguen en la aplicación...), pero ya no es lunes y la dichosa camisa está fuera de mi vista.

P.D.: Se me han acabado las happy pills contra los lunes. Habrá que buscar más... ¿habrá en Sevilla? (modo yonki on)


P.D.2: Hoy martes por la mañana me di cuenta de que una de las luces de mi coche se ha fundido, la corta izquierda... seguramente se fundió ayer lunes pero con tanta mierda como para darse cuenta... ¡CAMISA CACA, LUNES CACA, PERO QUE BUENOS ESTABAN LOS MACARRONES AL SOL! XDDD

jueves 17 de septiembre de 2009

Café para todos

Sacado de http://xlsemanal.finanzas.com/web/firma.php?id_edicion=4507&id_firma=9651


Dirán ustedes que lo de hoy es una chorrada, y que vaya tonterías elige el cabrón del Reverte para su artículo. Para llenar la página. Pero no estoy seguro de que la cosa sea intrascendente. Como decía Ovidio, o uno de esos antiguos –lo leí ayer en un Astérix–, una pequeña mordedura de víbora puede liquidar a un toro. Es como cuando, por ejemplo, ves a un fulano por la calle con una gorra de béisbol puesta del revés. Cada uno puede ir como le salga, naturalmente. Para eso hemos muerto un millón de españoles, o más. Luchando por las gorras de béisbol y por las chanclas. Pero esa certeza moral no impide que te preguntes, con íntima curiosidad, por qué el fulano lleva la gorra del revés, con la visera para atrás y la cintita de ajustarla sobre la frente. Todo eso conduce a más preguntas: si viene directamente de quitarse la careta de catcher de los Tomateros de Culiacán, si le da el sol en el cogote o si es un poquito gilipollas. Concediéndole, sin embargo, el beneficio de la duda, de ahí pasas a preguntarte si, en vista de que al pavo le molesta o no le conviene llevar la visera de la gorra hacia delante, por qué usa gorra con visera. Por qué no recurre a un casquete moruno, un fez turco o a una boina con rabito. Luego terminas pensando que es raro que los fabricantes de gorras no hayan pensado en hacer una gorra sin visera, para fulanos como el que acabas de ver; y de eso deduces, malpensado como eres, que la mafia internacional de los fabricantes de gorras de béisbol pone visera a todos los modelos para cobrar más caro y explotar al cliente, y luego lo disimulan regalándole gorras a Leonardo DiCaprio para que se las ponga del revés cuando saca en moto a su novia en el Diez Minutos. Eso te lleva inevitablemente a pensar en la crisis de Occidente y el aborregamiento de las masas, hasta que acabas echando espumarajos por la boca y decides apuntarte en Al Quaida y masacrar infieles, mientras concluyes que el mundo es una mierda pinchada en un palo, que odias a la Humanidad –Monica Bellucci aparte– y que la culpa de todo la tiene el Pesoe.

Llegados a este punto del artículo, ustedes se preguntan qué habrá fumado el Reverte esta mañana; concluyendo que, sea lo que sea, le sientan fatal ciertas mezclas. Pero yerran. Estoy sobrio y con un café; y todo esto, digresión sobre gorras incluida, viene al hilo del asunto: lo de que no hay enemigo pequeño, y que si parva licet componere magna, que dijo otro romano finolis de aquéllos. Pequeños detalles sin importancia aparente pueden llevar a cuestiones de más chicha, y parvos indicios pueden poner de manifiesto realidades más vastas y complejas. Vean si no –a eso iba con lo de las jodías gorras– el anuncio publicitario que hace unos días escuché en la radio. Un anuncio de esos que definen no sólo al fabricante, sino al consumidor. Y sobre todo, el país donde vive el consumidor. Usted mismo, o sea. Yo.

Buenos días, don Nicolás –cito de memoria, claro–, dice la secretaria a su jefe. ¿Le apetece un cortadito? Claro que sí, responde el mentado. Es usted muy amable, Mari Pili. Ahora mismo se lo preparo, dice ella, pizpireta y dispuesta. Pero ojo, la previene el jefe. Recuerde que yo el café lo tomo siempre de la marca Cofiflux Barriguitas. Por supuesto, don Nicolás, responde la secre. Conozco sus dificultades para ir al baño, como las conoce toda la empresa. Ahora yo también bebo el café de esa marca, igual que lo hacen ya todos mis compañeros. Tomamos Cofiflux Barriguitas, y nos va de maravilla. Etcétera.

Juro por Hazañas Bélicas que el anuncio es real. Quien escuche la radio, lo conocerá como yo. Lo estremecedor del asunto es la naturalidad con que se plantea la situación; el argumento de normalidad a la hora de controlar si el jefe va apretado o flojo de esfínter. Interpretarlo como nota de humor publicitario deliberado –lo que tampoco es evidente– no cambia las cosas. Con humor o en serio, el compadreo intestinal es de pésimo gusto. Delata, una vez más, las maneras bajunas de una España tan chabacana y directa como nuestra vida misma –«Yo es que soy muy espontáneo y directo», te dicen algunos capullos–; convertida, cada vez más, en caricatura de sí misma. En pasmo de Europa. Y ahora pónganse la mano en el corazón, mírense a los ojos y consideren si, en un país donde, tras emitir en la radio un anuncio con semejante finura conceptual, se espera que la gente normal compre entusiasmada el producto –y no me cabe duda de que lo compran–, sus ciudadanos pueden ir por el mundo con la cabeza alta. En cualquier caso, díganme si una sociedad capaz de dar por supuesto, como lo más corriente, que todo el personal de una empresa, desde la secretaria hasta el conserje, conoce, airea y comparte las dificultades intestinales de su director, presidente, monarca o puta que los parió –nos parió– a todos, no merece, además de café Cofiflux Barriguitas, o como diablos se llame, un intenso tratamiento con napalm.

miércoles 16 de septiembre de 2009

Metamorfosis 2.0.

Hace ya casi un año, por causas que no quiero recordar y me prometí no volver a nombrar, empecé una metamorfosis personal, a cambiar, pero no de la manera habitual (yo siempre he estado cambiando, aunque hay quien ha negado ese hecho rotundo) sino de una manera mucho más acelerada, tratando de ser al día siguiente una persona totalmente distinta a la persona del día anterior. No voy a decir las causas pero si las razones, en un principio, las dos primeras semanas, fueron razones sentimentales. Luego, tras contemplar lo totalmente fútil de mis intentos canalicé ese movimiento que había empezado hacia razones personales. Cambiaría por completo solo porque yo así lo quería, para demostrarme que podía, que alguien se había equivocado por completo y por curiosidad, por ver qué tipo de criatura emergería de dicha crisalida. La realidad es que aunque hacía movimientos en cierta dirección no estaba para nada seguro de que finalmente alcanzara la meta soñada, tal vez acabaría en otra distinta o tal vez no había meta.

Al final tengo que darle la razón a mi viejo y difunto amigo A.G.C., esté donde esté. No existen los cambios extremos, no puedes acostarte siendo 100% Alejandro y levantarte siendo 100% Atanvarno (o Beriadadan). Tenía también razón en la coletilla que añadió aquella tarde "sin embargo, si todos los días te esfuerzas cambiarás rápidamente". Inmaduro y orgulloso me negué y siempre quise demostrarle que se equivocaba, que tal cambio radical era totalmente posible.

Durante este año he vivido medio encerrado en mi mismo, en mi crisalida, esforzándome en mi primera metamorfosis, y he de reconocer que la criatura que ha emergido no termina de convencerme. Exteriormente es bastante distinta, adelgacé 22 kilos en seis meses y a partir de ahí empecé a trabajar fuerza y resistencia. Con la gran perdida de peso mi rostro se vio alterado, habiendo aún días en los que no consigo reconocerme en el espejo. He vuelto a dejarme el pelo largo, y ya soy capaz de recogérmelo en una coleta (pequeña pero matona), algo que no hacía desde hacía algo más de tres años.

Interiormente ha habido también cambios, pero de menor cuantía. Digamos que soy más atrevido, osado y sinvergüenza, estoy tomando un cierto tono picaresco. Pero antes no era para nada osado, ni atrevido ni sinvergüenza, era totalmente lo contrario a un pícaro, es decir que si ahora lo soy más ello puede claramente significar que en una escala del 0 al 10 he pasado del 0 al 1 o quizás al 2. No me hecho flores, sigo siendo humilde (demasiado) y reconozco que me falta mucho para el aprobado, aún mucho más para la matricula de honor. Tal vez el cambio más importante haya sido la adquisición de resilencia, de capacidad psíquica de aguantar los golpes de la vida y salir fortalecido. Antes no tenía apenas ninguna y ahora tengo una a prueba de bomba (digamos que he pasado del 1 al 8, casi 9). Recuerdo que los diez primeros días no hubo noche que no empapara la almohada a base de lágrimas, mas ahora hace meses que no tengo bajonas de ese nivel ni hay indicios de tormenta en el horizonte.


Metamorfosis 2.0. Me siento estancado. Sé en lo que tengo que cambiar, más en la parte interna que en la externa, conozco los pasos hacia la meta pero soy al mismo tiempo consciente de su inmensa lejanía, aunque quizás no tanto. Tal vez sea cuestión de no verlo como una cuesta arriba, sino como un acantalido, una caída libre a toda velocidad hacia la meta. Por lo pronto:
- Voy a cambiar un poco mi manera de vestir, dejar la mariconera que fue idea suya y que me sienta como a un cura una sotana rosa, usar más esas más gafas de sol (ver foto al principio) que tan bien me quedan y que son lo bastante claras para que se vean hacia que ojos se dirigen los míos.

- Me voy a esforzar más en el gimnasio. Ya tengo un buen tipito, estoy contento con ese resultado, pero sé que aún puedo mejorar y además todo lo que sea seguir mejorando mi salud es siempre bienvenido.

- Interiormente, intensidad, voy a darle mucha más intensidad a esta manera mía de seguir cambiando, darle más intensidad a mi trabajo, que algunas veces llego y parezco un puñetero zombi o un yonko que no espabila hasta que no se chuta su ración de cafeina, droga legal cuyas dosis voy a reducir significativamente, por salud, por lucir tableta de chocolate y por contradecir a mi nick en youtube (cafefílico). Intensidad a mis actos, a mis palabras, a mis gestos. Aprender de una vez a hablar despacio pero pensar rápido. Intensidad para una vida de duración indeterminada, para no llegar al final arrepentido de no haberla vivida al máximo.

- Desfachatez. Estoy harto de morderme la lengua, que no dejo de hacerme llagas de los bocados que me meto. He hecho pocos avances, pero los suficientes como para ver que no debía tener miedo a una reacción desmedida por las cosas que quería decir, dado que seguramente no se habrían producido y que en caso de producirse lo único que tenía que hacer era ignorar dicha reacción extrema y seguir a lo mío tranquilamente. Este tiempo en Baratillo Joven, con tantos recitales en los que he participado, me ha hecho ver que me siento muy cómodo, muy a gusto y extremadamente feliz haciendo el payaso, empuñando un micrófono y recitando lo que me da la gana recitar, hacer una broma en relación al contexto (como hice en el homenaje a Benedetti en La Carbonería) o cerrar un acto con un discurso plagado de dobles sentidos y que el público, amigos, se rían conmigo sin pensar en ningún momento que se rien de mi (y si alguien se ríe de mi me da exactamente igual, a estas alturas me importa un carajo la inmadurez de la gente).

- Horario. Siempre me quejo de falta de tiempo, pero ya va siendo hora de desmontar mis propias excusas y usar a tope mi tiempo. Tengo un trabajo que me absorbe bastante tiempo, cierto, pero haciendo la cuenta me sobran horas para hacer lo que me de la gana. Si hago caso a los recientes estudios médicos que afirman que dormir ocho horas es malo y más bien deberíamos apuntar a seis horas... me voy a dormir a las una, me despierto a las siete, escribo o leo una horita, la siguiente hora desayuno, me ducho con tranquilidad y me voy al trabajo, hecho mis primeras cinco horas, luego tengo tres horas para darme caña en el gimnasio o para entretenerme jugando a algo en el ordenador, escribir o atar algún cabo suelto del trabajo, tres horitas más de curro por la tarde y luego cinco horas para seguir a lo mío hasta que me duerma. Total, 6 horas de sueño, 8 de trabajo y 10 para hacer lo que me venga en gana. Aún quitando a esas 10 un par de horas en concepto de desplazamientos, comidas, etc., aún me quedan 8 horas, una jornada laboral entera para dedicar mis esfuerzos en lo que quiera, así que no tengo realmente excusa. Y estoy hablando de un día laborable, mejor no hablar de los fines de semana, aunque esos tal vez debería dedicarlos al siguiente punto.

- Salir más. He pasado un año medio encerrado. Al principio porque no estaba de ánimo para nada. Llevaba a cabo mi metamorfosis porque soy de piñón fijo y una vez que ya había puesto los engranajes en funcionamiento no pensaba pararlos allá me fuera la vida en ello. Pero una vez superado lo peor no tenía excusa para salir más y sobre todo para conocer a gente nueva. Por lo pronto voy a asegurarme de salir todos los fines de semana, y con respecto a ciertas visitas que me esperan para este otoño... esta vez no me haré de rogar. Este otoño no va a ser como el del año pasado, el peor de mi vida, superando incluso aquel en el que A.G.C. murió. Este otoño va ser el mejor de mi vida, hasta que llegue el siguiente y sea aún mejor y luego el siguiente. Yo cambio de canción y a partir de ahora la única época triste de mi vida será la que he dejado atrás. Por delante solo está lo bueno.

- Experimentación. Antes dirigí mis pasos solo en una dirección en concreto. Ahora creo que debería moverme en múltiples direcciones, experimentar con diferentes personalidades, ser cada día un Mister Hyde distinto y quedarme con la personalidad que más me guste, dejando las otras en reserva. Siempre me gustó la teatralidad aunque nunca tuve la voluntad (por no decir los cojones) de interpretar ningún papel aparte del mío. Ahora si lo haré, ya he dicho que me gusta hacer el payaso, me divierto muchísimo, pero también usaré papeles serios cuando la ocasión lo requiera.

- Lo demás. El resto es silencio. Hay muchas cosas en mi cabecita loca que no pienso revelar. Algunos verán lo que no voy a decir en mis actos, los que quieran acercarse. La que quiera más que acercarse, arrimarse, descubrirá aún más secretos, pero otros me los llevaré a la tumba, porque hay lecciones que preferiría no haber aprendido. La sabiduría es un arma de doble filo.

Casi las una, seis horitas de sueño y a las siete a escribir esos tres poemas que tengo pendientes antes de sumergirme en la vorágine que me aguarda en el trabajo mañana. Una noche más me voy a dormir con la intención de despertarme siendo alguien distinto, más fuerte, más resistente, más resilente, más sabio, más maduro y más pícaro. Al despertarme seguramente no habré dado un paso de gigante, sino tan solo otro diminuto pasito de hormiga. Todo sea por seguir desafiándome y contradiciendo a un viejo amigo, estés donde estés...

martes 15 de septiembre de 2009

La mujer perfecta

Tengo que escribir un poema sobre un director, una película o un actor/actriz. Obviamente lo escribiré sobre mi película favorita, Blade Runner, pero mientras pensaba en una determinada escena para ambientar el poema, Deckard comiendo en el Dragón Blanco, me acordé del reverso de la moneda, otra de esas malas películas, aunque entretenidas, otra película futurista de ciencia-ficción, "El quinto elemento". Se me vino a la mente la escena en la que Bruce Willis está en su casa, sentado junto a su ventana y en ella está un chino con su restaurante ambulante. Le llega una carta y el chino le pregunta porqué no abre la carta, podrían ser buenas noticias:
- Las dos últimas cartas no fueron buenas. La primera era de mi mujer diciendo que me dejaba. La segunda era de mi abogado diciendo que se iba, con mi mujer.
- Bueno, no siempre pueden ser malas noticias. Mire, hagamos un trato, si son malas noticias le invito a la cena que se está comiendo.
Bruce Willis estira el brazo y le entrega la carta al chino. Esta la abre con alegría y lee en voz alta su contenido:
- ¡Queda usted despedido! -la sonrisa de su rostro se borra por completo mientras que la de Bruce Willis no varía ni un ápice. Sigue comiendo tan tranquilo, en cierto modo orgulloso de tener razón.
- Al menos la cena me va a salir gratis.
- Eso es, pensamiento positivo. Tome, unas galletitas de la suerte -y el chino se retira dejando a Bruce Willis con sus pensamientos y el estómago lleno.

Me dio por pensar en que yo era como aquel personaje. Las dos últimas veces que he tratado en serio con mujeres no ha acabado la cosa en buenas y cuando llegue la tercera mantendré mi semblante impasible. Mientras tanto llamarán los amigos para tratar de emparejarme con tal o cual, pero yo no estaré contento hasta que me pase como a Bruce Willis en esta película y encuentre a la mujer perfecta, a la mujer perfecta para mi quiero decir. Bueno, que yo la encuentre o ella me encuentre a mi, que me caiga del cielo igual que a Bruce Willis o entre en mi vida de la manera más insospechada. Al fin y al cabo eso es lo que no paran de decirme, que acabaré conociendo a alguien en cuanto menos me lo espere. Tal vez sea esa la cuestión, dejar de esperar, pero ya lo he dicho algunas veces. Aunque la desilusión duele, ¿qué vida es una vida sin ilusión, sin esperanza, sin sueños y anhelo de cariño? No quiero convertirme en un trozo de hielo esperando a que alguien entre más o menos por casualidad y me derrita. Prefiero seguir yendo de infierno en infierno, quemándome todas las veces que haga falta, hasta que encuentre a mi mujer perfecta... o ella me encuentre a mi de la más sorprendente de las maneras.

Ya os iré contando, por lo pronto parece que este otoño no será tan frío como el del año pasado. ¿Quién sabe? A lo mejor la mujer perfecta entra hoy mismo por la puerta de la tienda.

domingo 13 de septiembre de 2009

Una de tres

Quizás alguno de vosotros haya visto esa infame película llamada “Nadie conoce a nadie”. Seguro que la novela es mucho mejor, pero no he tenido el (dis)gusto de leerla. El caso es que toda película, incluso la más mala de la historia del cine (tendré que buscar cual es), tiene alguna frase que te da por pensar. En este caso es una frase que le dicen al protagonista: “llega un momento en la vida en la que uno ha de agarrarse a algo, a Dios, a la literatura... o a un buen par de tetas.” Vale, vamos por partes.

Dios. Durante un tiempo fui ultra católico (no voy a decir exactamente como, prefiero que esa parte de mi vida siga siendo el borrón que fue) y luego fui ateo. Ahora, no soy ni lo uno de lo otro, digamos que he alcanzado el punto medio que Aristóteles mandaba buscar. No soy católico, ni cristiano, pero tampoco agnóstico. Me mantengo en el punto intermedio que es a mi parecer el deísmo. Los agnósticos creen que hay algo, una fuerza que recorre el Universo o algún tipo de espíritu sin conciencia. Yo más bien prefiero dar un pequeño paso más allá y pensar en un dios, en que hay una voluntad en ese “algo” de los agnósticos. Quizás no sea solo una voluntad, tal vez sea un politeísmo, una suma de voluntades, pero para efectos prácticos pienso que solo hay uno. Pero lo mejor de todo, es que no interviene para nada. Todo lo que ocurre bajo el cielo es obra de la humanidad, y de esta manera no sirven excusas de ningún tipo, cada uno ha de responder de sus obras, de las buenas y de las malas, y yo el primero. Lo que haga, o más bien no hace, esa voluntad queda fuera de mi entendimiento y me la refanflinfa, yo a lo mío, a vivir mi vida.

Literatura. Empecé con la literatura (escrita, no leída) hallá por el 96 de la manera más insospechada, con unos versos realmente malos (como los de ahora pero aún más malos). Alguna vez antes de esa fecha había pensado en escribir, pero siempre pensaba en narrativa, nunca en poesía. Empecé a leer y escribir poesía, de manera bastante irregular. Con la llegada del amor colgué la pluma casi del todo, y con su dolorosa partida regresaron las plumas de alas rotas y volví a escribir de nuevo entrando en uno de los grupos poéticos de Sevilla. A día de hoy le voy dando cada vez más importancia a mi actividad literaria y más concretamente a las posibilidades narrativas. En cierto modo lo que quiero es aprovechar lo aprendido en la poesía y llevar mis contrasentidos y juegos de palabras a ese otro terreno. No me hecho flores (cuestión de humildad que a veces detesto) pero creo que no escribo nada mal. El tiempo dirá si la literatura es una posibilidad o tan solo un clavo ardiendo.

Un buen par de tetas (o para ellas, un buen miembro). Seamos sinceros, para nosotros los tíos, encontrar un buen par de tetas es como para ellas encontrar un tío que supere los veinte centímetros, que son un 5%. Lo normal, en ambos casos, es que te encuentres el tamaño medio. En las tías no hay problema con respecto al tamaño medio. Demasiado grande les podría hacer daño al golpear el fondo y demasiado pequeña no la sentirían, así que mejor tamaño medio, como dijo Aristóteles, que seguramente gastaba esa medida y por eso lo decía. Pero con respecto a los tíos, no tenemos ningún problema en que un par de tetas sea “un buen par de tetas”, que superen la media, que sean una noventa y más allá, y perdernos por dos buenos cerros de Úbeda. Por desgracia la talla media es la talla de la inmensa mayoría, así que no me quedará más remedio que conformarme con un par de tetas, o volver a tener suerte.

¿Porqué no las tres? La frase de la película dejaba que el protagonista eligiera entre una de esas tres opciones, o Dios o literatura o tetas.... Pues no las veo excluyentes a la una de la otra. ¿Qué me impediría a mi terminar el capítulo de una novela, irme a la cama bien acompañado y dar gracias al dios que sea porque ella supera la media? Creo que son perfectamente compatibles las tres opciones, y espero que lo más en breve posible pueda confirmarlo. Si no puedo confirmarlo y no me queda más remedio que decantarme por una y solo una de las tres (si esta perra vida me deja elegir algo así) pues yo creo que está claro mi decisión, a que dos me agarraría, pero eso sí, tendrían que ser un buen par.

N. del A. para las curiosas (y curiosos): La media española es de 14 centímetros.

N del A. para las pretendientas: Yo no soy Aristóteles y no me ajusto a la media, supongo que tengo algo de sangre francesa corriendo por mis venas ^.^

N. del A. para sí mismo: Dejar de escribir estas cosas a las una de la mañana que a estas horas se me recalientan... las neuronas y acabo hablado de agarrarme a un par de divinidades con medias como un clavo ardiendo... o algo así.... ¡buenas noches!


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domingo 6 de septiembre de 2009

El Nueve de corazones

Mientras investigaba el nueve de corazones me topé con un artículo del Washington Post del 2005. Me pareció divertido, así que os lo he traducido:



El Nueve de Corazones
Una vez cada 25 años, un tio tiene suerte.

Por Gene Weingarten
Domingo, 28 de agosto, 2005

Como la mayoría de los hombres sueño con la mujer ideal. Tengo un estandar exacto y finalmente he decididomostrarlo, clara y concisamente tomando un considerable riesgo personal:

1. Quiero que sea amante de los animales, pero no una amante de los animales cualquiera. Requiero una mujer cuya devoción a los animales sea superior a la mia, una devoción que implique un incomprensible sacrificio personal. Imaginad, por ejemplo, una mujer que sea alérgica a las semillas de girasol, una alergía tan fuerte capaz de hospitalizarla, pero ella seguiría alimentando a los pajaros, incluso si ello implicara regresar a casa con los ojos como guindas, tan hinchados que parezcan gafas de aviador.

2. Quiero una mujer pragmática y sensata, pero no una maquina desalmada. Mi mujer ideal tendría debilidades, y podría a veces sucumbir a la tentación. Por ejemplo, si está fuera en viaje de negocios, en una fea habitación de hotel, con solo la programación de madrugada por compañía -una mujer atractiva, sola, en una ciudad desconocida, con ciertas necesidades y deseos femeninos- podría perder el juicio. Yo la perdonaría, y la amaría aún más por ello, incluso cuando semanas más tardes lleguen las pruebas irreflutables de su locura, cuando el horno Ronco® a energía solar, el horno de pizzas y el pelador de gambas llegaran por correo. O quizás el colchón gigante hecho con materiales de la era espacial y cariñosamente fabricado por huerfanos de las Bahamas.

3. Requiero una gran cocinera, pero una que no sea una esclava de las recetas. En temas culinarios, mi mujer ideal tendría que ser espontanea e ingeniosa. Si, por ejemplo, yo hiciera la compra, perdiera la lista, olvidado el móvil y regresara a casa con solo berenjenas, café en grano, Jujubes, dos melones, sardinas en lata, salchicas Knockwurst y un paquete de pan de pita, mi mujer ideal sabría como transformar todo eso en una suntuosa comida para ella, para mi y para el arzobispo de Canterbury al cual, acabo de recordar, invité a cenar.
Este tipo de situación es más probable de lo que parece.

4. Exijo una mujer que sepa donde están las cosas, que es mucho más que ser una benevolante despota o zar de todo lo importante de nuestras vidas, cubriendo mi espectacular incompetencia. Esta mujer aceptaría su rol estóicamente, pero con sentido del humor, y usaría su poder con sensibilidad y diplomacia; esto sería necesario para que nunca me diera cuenta de lo patético que es, por ejemplo, llevar solo un cheque en mi maletín y que solo pueda usarlo en caso de emergencia, a la manera de Barney Fife, el inepto sheriff del show de Andy Griffith, que solo llevaba una bala.

5. Mi mujer ideal sería capaz de conducir con cambio manual y maniobrar como Alonso, pero se negaría, siempre, a aprender como cambiar un neumático, dado que en una situación de emergencia en carretera una mujer que no es capaz de convencer a un hombre para que cambie el neumático no es una mujer. Nunca me sentiría realmente confortable con ese razonamiento, pero de alguna manera lo encontraría divertido.

6. Mi mujer ideal apreciaría las joyas elegantes, pero tambien luciría con orgullos ciertas cosas que yo le comprara, como un colgante de oro de 14 kilates de Richard Nixon, o un pin promocional en el que estuviera inscrita la fecha en la que los dos cogimos una grave diarrea en la habitación de un hotel de Méjico.

7. Mi mujer ideal entendería, intuitivamente, ciertas cuestiones que siempre se escapan a mi razonamiento, cosas que sin embargo contribuyen a una estable, ordenada, civilizada y sana existencia. Entre ellas pero no exclusivamente:
a. Porque es necesario hacer la cama después de haberla deshecho para dormir.
b. Porque un cacho de carne quemado en la plancha y una cerveza no es una comida.
c. Porque ciertos colores de ropa no combinan -puaj, oye, ¿estás ciego?-, pero otros colores, que para mi son los mismos, son como el yin y el yang. Y aún más, esta mujer, tan solida y digna de confianza como ella sola, tendría ciertas entrañables idiosincracias, como enseñarte a llevar zapatos y calcetines del mismo color.

8. Mi mujer ideal debería saber que no soy tan divertido como creo que soy.

9. Mi mujer ideal aceptaría en mi muchas excentricidades de dudosa reputación, resistiéndose al conyugal impulso de amputármelas por miedo a que cosas aún peores pudieran salir de no realizar una quirúrjica herida. Sobre todo no perdería su individualidad, insisitiendo (muy razonablemente) en que nunca use mi plataforma pública para invadir su privacidad sin su consentimiento.

Me procupa sinceramente el último punto. Siempre lo he cumplido, desde que me casé con ella hace hoy 25 años.

Flashbacks y corazones

Siempre me parecieron curiosas esas escenas de películas y animes en las que un personaje va recuperando su memoria poco a poco, a base de flashbacks y más flashbacks. A mi estaba pasando algo parecido. Estaba en el mercadillo de Hytasa, buscando un par de cosas en concreto y cotilleando el resto de puestos por si acaso algo me llamaba la atención, pero cualquiera que me estuviera viendo podría haber pensado que estaba de paseo, pues apenas posaba mi mirada en nada. En parte porque iba casi a tiro hecho, y por otra parte porque estaba pendiente de esos flashblacks, de esos minúsculos retazos que venían a mi mente y con el que iba reconstruyendo uno de mis sueños de anoche. Al final encajé todas las piezas.

Estaba en su casa, después de tanto tiempo. Todo estaba prácticamente igual, pero yo andaba un poco mosqueado porque me recriminaban que hubiesa tardado tanto en ir. Yo di una respuesta que ya tengo preparada de hace tiempo en el que caso de que se haga real, no entro donde no se me invita. Una vez calmados los ánimos comenzó el aburrimiento y ella dijo "hay que ver que nunca hay una baraja de cartas cuando hace falta". En esto que sonrío y saco de mi bolsillo derecho una baraja de cartas, la saco de su estuche de cartón y se la entrego, quedándome con la carta de arriba por simple curiosidad. Quería ver que palo salía, pues me gusta que cuando cojo una carta al azar sea de corazones y no me hace mucha gracia que sea de espadas (también llamado picas, aunque no me gusta ese termino, la palabra inglesa es spade, que proviene del latín spatha, que significa espada). En este caso maldije mi suerte al ver el nueve de espadas, pero en un segundo vistazo me di cuenta que no eran espadas, sino corazones negros. Eso me hizo despertar, una carta imposible en una baraja que además yo sabía que era española, no francesa.

Me dolía la cabeza, no sabía si por el sol, por el cacao mental que tenía mezcla de problemas caseros y los sueños de aquella noche, por la mini coleta que me había hecho usando un coletero de mi hermana de hace... ¿7 años quizás?, o si era todo a la vez. Encontré lo que quería y salí del mercadillo. En medio de la calle me quité aquel viejo coletero de color enfermizo y me puse uno de los que acababa de comprar. Tenía a elegir entre rojo, blanco y negro. Elegí el negro, por supuesto, me iba a juego con la camiseta. Regresé a casa despacio con mis compras mientras seguía devanándome los sesos tratando de averiguar que podían significar esos nueve corazones negros, pero eso sí, con el pelo menos tirante.

Carta de 9 de corazones



N. del A.: La imagen de carta está retocada a partir de una encontrada en la Wikipedia, y ahora estoy traduciendo un artículo del Washington Post titulado "The Nine of Hearts", el nueve de corazones.

viernes 4 de septiembre de 2009

Flipando en carmesí

Veamos... conoces a alguien con quien hablas casi siempre por teléfono, casi siempre para que te eche la bronca y algunas veces con motivo, ¿para qué negarlo? Hoy vas a verla por motivos estrictamente laborales y resulta que lo primero que hace es sonreir, luego preguntarte que tal te va todo y finalmente guiñarte un ojo en la despedida. Entonces te das cuenta de que va maquillada, pero no como tu administrativa, que tiene un poco de sombra de ojos y punto, sino maquillada de gastarse medio bote carmesí en los ojos y caes en la cuenta de que ella nunca va maquillada al trabajo (no al menos de una manera tan... desorbitada y descarada) y de que el día anterior le habías dicho por teléfono (después de que te echara la correspondiente bronca de turno) que te dejaráis caer por allí a entregar unos materiales...

Si tu estuvieras en esa situción, ¿no fliparías en colores? Yo si, en carmesí para ser más concretos, y sin saber muy bien que pensar. ¿La he pillado después de tanto tiempo con un buen día, se habrá echado novio este verano e irá a verlo luego o aún no se lo ha echado y quiere aprovecharse de mi soltería crónica? Y lo más imporante, ¿porqué no dejé las gafas en el coche sabiendo que sin gafas estoy más bueno aún y cómo es que sonando una canción de mi grupo favorito y no estoy cantando? Las respuestas más adelante o nunca, depende de como se vayan dando (o no) los líos de faldas. Mientras tanto me voy al trabajo, cantando.

I'm dreaming of death, I take deep dive.
The rest of my life will drown in your eyes...

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Now playing: Charon - As We Die
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jueves 3 de septiembre de 2009

Técnico encubierto

¡Hola, grupo de apoyo para paranoicos esquizoides! ¡Hola, perdido, que este es el grupo de apoyo para ninfómanos crónicos! Ah, bueno, me sirve igualmente. Veamos, me lllamo A, aunque en este blog me llamo B. Trabajo de técnico informático para P, que es lo mismo que decir que P es quien me paga, pero normalmente tengo que atender las ordenes de C, que me manda de un lado para otro haciéndome pasar por técnico de J, O, B y otras letras que no recuerdo ahora mismo. Tengo un pequeño problema de crisis de identidad algunas mañanas que me obliga a mirar el papel y ver con qué inicial me tengo que presentar ante tal o cual cliente. Aparte de eso, sin problemas, aunque algún cliente empieza a sospechar al parecerle raro que de un año para otro de ser técnico de J haya pasado a ser técnico de O, pero me inventé una buena mentira y de tanto repetirla ya la bordo.

Lo que me revienta de este tema es que el equipo de instalaciones pueda llevar su P en el dorsal de sus camisetas, luciéndola con orgullo junto con el subtítulo "equipo de instalaciones" y yo no pueda llevar ninguna puñetera letra por no levantar la liebre. Creo que me plantearé hacerme unas cuentas camisetas por mi cuenta, pero sin letra, solo subtítulo como "técnico informático" o "reparador de las burradas que haceis a vuestros ordenadores", así me ahorraría tener que decir que soy técnico en cada sitio al que voy. El hábito no hace al monje, pero ayudaría un poco ahorrarme ciertas explicaciones, aunque por el otro lado también corro el riesgo de que vayan por la calle preguntándome cuarenta mil chorradas sobre ordenadores, más de la mitad sobre el puñetero messenger que tantos problemas da, y entonces lo que haría sería hacerme pasar por sordomudo, o más simple aún, no hacerme ninguna camiseta y seguir tirando de mi repertorio de ropa blanca, negra, roja y azul. ¡Hasta luego, grupo! ¡Hasta luego, chalado!

P.D.: Todas las letras salvo A y B son ficticias, ya sabeis, por esto de ser técnico encubierto, no dejar que salte la liebre y todas esas cosas.


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Now playing: Linkin Park - Numb
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70 + 2

Tras mucho cavilar (tres minutos cortitos) me he decidido a abrir un segundo blog para todas las tonterías que se me ocurren y que no pueden tener cabida en mi blog original, Atanvarno, al ser de literatura, principalmente poesía (a no ser que abuse de la etiqueta offtopic de mala manera).

Ya que mi apodo oficial y el nombre de mi blog no es más que una traducción al Quenya (lengua creada por J.R.R. Tolkien, también llamada Alto Élfico) de mi nombre, Alejandro, ¿por qué no hacer el segundo blog usando una traducción al Sindarin, el lenguaje élfico de andar por casa? Así pues, tras perderme por unas cuantas páginas acabé averiguando que Alejandro en Sindarin es Beriadadan, que en principio me suena como el culo, pero como igual de mal me sonaba Atanvarno y al final he acabado adorando mi apodo, supongo que el caso será el mismo, cuestión de tiempo y de acostumbrarse.

Primera curiosidad y tontería, sacado de la página http://www.thinkbabynames.com, las setenta varaciones de mi nombre en distintos idiomas, más las dos a Quenya y Sindarin que yo utilizo:
Al, Alasdair, Alastair, Alaster, Alaxander, Alcander, Alcinder, Alcindor, Alec, Aleco, Alejo, Alek, Aleko, Aleksandar, Aleksander, Aleksandr, Aleksanteri, Alesandro, Alessandre, Alessandri, Alessandro, Alex, Alexan, Alexander, Alexandre, Alexandro, Alexandros, Alexei, Alexi, Alexio, Alexis, Alic, Alicio, Alick, Alik, Alisander, Alissander, Alissandre, Alistair, Alister, Alistir, Alix, Alixandre, Allie, Allistair, Allister, Allistir, Alsandare, Alyksandr, Iskander, Iskender, Lex, Lexo, Sacha, Sander, Sandero, Sandor, Sandro, Sandros, Sandie, Sandy, Sascha, Sasha, Saunder, Saunders, Sikander, Xander, Zander, Zandro y Zandros. Más Atanvarno y Beriadadan, 70+2

Aparte algunas de estas variaciones tienen otras, como Alejandrino, Sachio o Sanders, lo cual en este momento me está mareando un poco, viendo tantos nombres con los que puedo identificarme y en realidad viendo siempre el mismo.

Como segunda curiosidad (empiezo con un 2x1), Alexander no es un nombre de origen griego. La forma más antigua de este nombre es Alaksandu, que es de origen hitita, siglo XIII a.C.


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